ROBERTO ARLT Y LA BIBLIA DEL INFIERNO Agustín Romano
Dios o el Diablo están juntos a uno dictándole inefables palabras.
(Roberto Arlt, Prólogo de Los lanzallamas)
Seguramente te habrás preguntado alguna vez, como yo, qué es lo que nos fascina de Roberto Arlt, que según muchos, escribía tan mal. Conste que digo "escribía". Ya que podemos decir que Arlt con los años ha ido escribiendo cada vez mejor. De tal modo que hoy escribe estupendamente bien. Misterio éste similar al de Gardel, que cada día canta mejor
Donde hace su aparición Arlt y su primer crítico
En el duro año 30 es Ulises Petit de Murat, en el Nº 41 de la revista Síntesis (según su autoconfesión), quien inaugura la crítica arltiana con el artículo Roberto Arlt, novelista.
Desde entonces el mito Arlt se fue agigantando.
Petit de Murat hace aquí un rápido balance de la novelística de aquellos años. La percibe como "discontinua" y bastante pobre, a excepción de la obra de Ricardo Güiraldes, a quien ubica al lado de José Hernández; dice que tiene la sensación de que un período de la literatura se cierra con el autor de Don Segundo Sombra. En este trasfondo un tanto desilusionado es que, según el articulista, emerge la figura de Arlt a la consideración crítica.
Dice Petit: "Trae [Arlt] la abrumadora carga de una bastante completa falta de cultura y la obligación saturadora de ganarse el pan incómodamente en las redacciones de los diarios. Lo consume el frenesí de trasladar directamente la vida a sus creaciones. No tiene tiempo para elaborar sus personajes, que desarrolla en sus novelas con la base de croquis sacados de la realidad. Todo es espontáneo en él. Temperamento genuino, ni en sus equivocaciones se desvirtúa. Sus invenciones no responden a ideas trascendentales, inamovibles, del mundo y la naturaleza humana." Luego agrega: "Y sin embargo, esa brutal urgencia que pisotea el estilo, pasa sobre toda premeditación y depuración; ese desinteresado frenesí por contar es lo que conmueve en Arlt. Su ingenuidad fantástica, su abominación de lo puramente literario nos da en él la sensación de la presencia del genio."
II
Algunas dudas y algunos loros
.Pero, confieso, hay algo en Petit que me resulta sospechoso. Y son dos afirmaciones sorprendentes. La primera dice así: "El juguete rabioso o Los siete loros [sic] hay que leerlos de un tirón". Y la segunda afirma: "La crítica adolece de un empirismo pretencioso. Por ello al ejercerla es deber declarar que Los siete loros [sic] es apenas un exordio de novela."
Es de este modo que llego a preguntarme si el inolvidable guionista de La Guerra Gaucha leyó realmente las obras que está comentando, ya que parece desconocer el verdadero nombre de la segunda novela de Arlt, y por otro lado, si uno lee atentamente, más que referirse a la novela en sí no hace otra cosa que comentar características generales (que bien pudo haber conocido de oídas) o informarnos vagamente de algunos rasgos de la vida del autor.
Lo que sí surge claro de su comentario es que en él ya están presentes los elementos del mito que incluso el mismo Arlt alimentará durante toda su vida.
III
La otra imagen del bárbaro
Sin embargo nadie que lea las obras de Arlt podrá afirmar que sus pretensiones hayan sido mostrarse como un ignorante. Más bien todo lo contrario.
Desde El juguete rabioso encontramos infinidad de frases de tono erudito como éstas: "Nuestra amistad fue comparable a la de Orestes y Pílades". O "Las doncellas de veintidós años y sin novios se deleitaban con Chateubriand, languidecían en Lamartine y Cherbuliez". O como esta otra: "Silvio, hay que regenerarse, la struggle for life de Darwin" 3.
Un buen ejemplo de lo que decimos, también lo podemos encontrarlo en la escena de El juguete rabioso cuando los adolescentes que han fundado el Club de los Caballeros de la Media Noche entran a robar la biblioteca de una escuela.
Aquí podemos tener un muestreo de los libros y autores que prefieren los muchachitos. Como quiera que sea, gracias a este hecho, podemos conocer algunos de los tomos que terminarán llevándose: Las montañas del oro (Lugones), Evolución de la materia (Lebón), Química orgánica e inorgánica (Rosquete), Cálculo infinitesimal y Charles Baudelaire. Su vida.
Aquí ya están presentes los dos ejes principales que estructuran toda la producción arltiana: la literatura y la ciencia.
Varias son las conclusiones que podemos extraer de esta lista pero, por ahora me interesa sólo la que tiene que ver con Charles Baudelaire.
IV
La vanguardia y la Biblia del Infierno
No me cabe ninguna duda de que esta referencia no es inocente. Que Arlt mencione al precursor de lo que serían los movimientos de vanguardia europea es digno de tomarse en cuenta. Más aún si la ligamos a la alusión que hace del Ulises de James Joyce en el prologo de Los lanzallamas.
Es indudable que Arlt recibió influencias de la vanguardia. Pero no de la vanguardia meramente literaria que importara Borges en el '21 de España y que servirá a los pulcros jailaifes de Florida para crear su célebre grupo destinado a renovar la metáfora y otras formas poéticas; vanguardia a la que Borges renunció tiempo después.
No. Lo que influirá en Arlt es la vanguardia pesada. Esa que no es tan sólo un movimiento estético sino también un modo distinto de vivir y de morir y que tiene sus raíces profundas en Las bodas del cielo y del infierno de Willian Blake, aquel místico y visionario del que nace la idea de que en los textos bíblicos sólo se revela una parte de la verdad. La otra, la que corresponde al infierno, que es su complemento (de ahí sus bodas) hay que lograrla viviendo fuera de los limites de la moral "evangélica" conocida.
Las confesiones de un opiómano de Thomas de Quincey, Las flores del mal de Baudelaire, Una temporada en el Infierno de Rimbaud, Los cantos de Maldoror del Conde de Lautreamont y el mismo Ulises de Joyce pasan a ser de este modo páginas de esta secreta Biblia que se ha comenzado a escribir. Roberto Arlt es uno de esos evangelistas del infierno.
El propio Arlt lo confirma en Las ciencias ocultas en Buenos Aires (1920): "Entre los múltiples momentos críticos que he pasado, el más amargo fue encontrarme a los dieciséis años sin hogar. Había motivado tal aventura la influencia literaria de Baudelaire y Verlaine, Carrere y Murguer. Principalmente Baudelaire, las poesías y biografías de aquel gran doloroso poeta me habían alucinado, al punto que, puedo decir, era ni padre espiritual, mi socrático demonio que recitaba continuamente a mis oídos las desoladoras estrofas de sus Flores del mal
Sin embargo, cuando Ulises Petit de Murat escribió su artículo, si bien pudo advertir el fin de una narrativa, no pudo o no supo ver el nacimiento de otra que comenzaba con Arlt, destinada a dar cuenta de nuestros terrores. No es extraño, entonces, que llegue a afirmar: "Finalmente, declaramos triste y bajo el existir de los personajes de Arlt, absurdos sus sueños y ambiciones. Fuera de literatura su obra." Pero si ubicamos la obra de Arlt, tanto literaria como periodística, dentro de la línea vanguardista que hemos trazado, es probable que alcance resonancias insospechadas y podamos comprender mejor su mundo.
A pesar de que coincide en parte con los de Florida por su actitud vanguardista y antiacadémica y con los de Boedo por su posición critica ante la realidad, Arlt es un autentico raro al mejor modo de Rubén Darío. Su literatura no coincide con ninguno de los programas narrativos argentinos de su época, lo que causará verdaderas dificultades para su lectura e interpretación.
V
El Juguete inicia un arduo camino hacia nosotros
A mediados del 20, Arlt lleva El juguete rabioso a los editores de la editorial Claridad cercana al grupo de Boedo. La obra fue rechazada por Elías Castelnuovo, asesor de la misma. No fue éste el único rechazo, el mismo Arlt cuenta en la segunda edición de su novela cómo la obra le fue devuelta por distintos editores en nombre de la literatura ofendida o en nombre de la economía maltrecha.
Finalmente comenzó a ser publicada en forma parcial en la revista Proa, de filiación "vanguardista", dirigida por Ricardo Güiraldes, sita en Bulnes 2216, domicilio de Jorge Luís Borges en Buenos Aires.
Estos rechazos y esta primera publicación nos habla bien a las claras de cómo el texto fue leído y por quién.
En 1926 la Editorial Latina lo edita, no sin discusiones, gracias al apoyo de Enrique Méndez Calzada.
En 1932 Arlt intentó acercarse al Partido Comunista y colaboró en la revista Bandera Roja, una de sus publicaciones. Fue aquí, precisamente, donde entró en polémica con Rodolfo Ghioldi, uno de los líderes más conspicuos del P. C. local. Dicha controversia fue interrumpida abruptamente por la redacción de la revista. En 1952 surge otra interpretación de parte de los comunistas, aparecida en Cuadernos de Cultura Democrática y Popular Nº 5, órgano oficial de cultura del partido, realizada por Roberto Salama, El mensaje de Roberto Arlt. También la suerte le fue adversa, pero eso sí aggiornada 6 a los tiempos que corrían, dado que la identificaba con el fascismo.
A pesar de los antecedentes contrarios a Arlt, este artículo es contestado en el número siguiente de la misma revista por Raúl Larra con otro trabajo cuyo título vale como una definición: Roberto Arlt es nuestro (comunista).
Los rechazos, la edición por gente ligada a la vanguardia, la falta de perspectiva para su comprensión y las polémicas entre los comunistas, muestran claramente las dificultades que la obra arltiana tiene para su lectura.
Es por esto que trataremos de sintetizar a continuación lo que a nuestro parecer fueron los logros de Arlt desde el punto de vista literario.
VI
Los logros del raro
Ya desde su primera novela instaura un modelo narrativo en donde los nexos causales entre sus capítulos han desaparecido. Utiliza así una forma de relato antiaristotélico similar a la adoptada por Joyce en El retrato del artista adolescente.
Innovaciones parecidas adopta para el cuento, en el que introduce varias líneas de acciones superpuestas (El jorobadito), contrariando la forma clásica teorizada por Poe.
Inaugura en la literatura argentina el tema de la homosexualidad, incluye la infografía, utiliza el lenguaje científico y emplea técnicas que coinciden exactamente con los descubrimientos de la ley de condensación descubierta por Freud: "Erdosain sacaba de las alcobas de la casa negra una mujer fragmentaria y completa, una mujer compuesta por cien mujeres despedazadas por los cien deseos siempre iguales, renovados a la presencia de semejantes mujeres. Porque ésta tenía las rodillas de una muchacha a quien el viento soslayaba la pollera mientras esperaba el ómnibus, y los muslos que recordaba haber visto en una postal pornográfica, y la sonrisa triste y desvanecida de una colegiala que hacía mucho tiempo había encontrado en el tranvía, y los ojos verdosos de una modistilla con la pálida boca rodeada de granos que los domingos salía, al atardecer, con una amiga, para bailar en esos centros recreativos, donde los tenderos empujan con sus braguetas sublevadas a las mocitas que gustan de los hombres." (Del capítulo La casa negra de Los siete locos).
Gracias a este fragmento, y a muchos otros esparcidos a lo largo de su obra, es que podemos afirmar que él fue uno de los primeros en sondear los abismos del subconsciente.
Los temas de la náusea y la angustia aparecen en Arlt por lo menos una década antes que en los existencialistas franceses.
Otra de sus novedades es la utilización de antihéroes y de "literaturas de desecho" como el periodismo y el folletín, tan de actualidad en estos tiempos posmodernos, con los que logra formas expresivas de una eficacia incomparable.
VII
A modo de conclusión o de invitación a continuar
Roberto Arlt al igual que Federico Nietzsche fue un adelantado a su época. Como el autor de Así hablaba Zaratustra, su obra es difícil de abordar como puede inferirse si se tienen en cuenta las breves secuencias de sus lectores y las lecturas que ellos hicieron, que acabamos de mostrar:
• Obra rechazada en nombre de la literatura ofendida,
• Obra que está fuera de la literatura,
• Obra con un mensaje fascista,
• Obra de cuño marxista,
• Obra de la vanguardia pesada
• Obra que forma parte de la Biblia Infernal.
Sin duda se podrá agregar a estas lecturas otras muchas siempre y cuando quién lo haga se tome el trabajo de reunir los materiales existentes o si se atreve a producir alguna otra interpretación.
No es nuestra intención cerrar sus significados sino invitar a nuevas lecturas que ensayen los nuevos métodos y los que puedan surgir.
Arlt es un permanente desafío.